Marianela

Carta a Marianela Olmedo

Querida Marianela:
Ante la situación que estás viviendo, la presión que estás soportando y sobre todo, por las acusaciones y persecución a la que te están sometiendo aquellos que… gratuitamente menosprecian tu dolor, aquellos que no saben nada de ti, que no se te acercaron cuando más los necesitabas y que hoy se atreven a enjuiciarte sin motivo ni razón porque no cumples con su rol ideal.

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A esas personas que defienden unas formas y viven de otras, a esos defensores de lo que debe ser cuando nunca demostraron serlo, a esos maestros de la vida que defienden la inocencia del culpable a costa del dolor de la víctima, a esos abogados de las causas perdidas y a los “psicólogos” que proyectan su imagen en los demás sin saber que son a ellos mismos a quienes rechazan.
A todos ellos le decimos que no juzguen a Marianela por las apariencias, porque el dolor, al igual que el amor …se vive y manifiesta desde lo más intimo de nuestro ser, en esa parte inviolable de nosotros mismos donde nadie puede entrar a conocer nuestros sentimientos.
Nosotros, sus amig@s de Sevilla tuvimos la oportunidad de conocerla en el año 2015, nunca quiso contar nada del episodio que aún estaba sufriendo, notábamos tristeza en su mirada y en ocasiones cuadros de angustia, no sabíamos por qué, ante nuestra confusión ella respondía con una sonrisa, pero era una sonrisa melancólica, no era natural.
Marianela se agarró a nosotros como a un salvavidas, no quería estar sola, parecía tener miedo a la soledad. A veces sonreía con nosotros a la vez que se aislaba en ella misma, como si le faltara estabilidad emocional, a Marianela le pasa algo y no lo quiere contar decíamos entre nosotros.
Pero un día nos enteramos de los terribles hechos vividos por María, nos enteramos que habían “matado su vida”, y entonces supimos la respuesta a nuestras preguntas. A partir de ahí, nos volcamos con ella, intentábamos por todos los medios que María pudiera tener momentos de felicidad en medio de su dolor.
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Somos alumnos de una escuela de baile en Sevilla, y los días de clases, al salir, nos quedábamos a tomar algo y hacer planes de cine, de campo o de playa, intentando que dentro de lo posible se aislara de los recuerdos, a veces lo conseguíamos, otras veces, no. Cada uno como podía aportaba algo de sí, y le sacábamos una sonrisa o una broma, pero no duraba mucho, volvía nuevamente a sus recuerdos.
Marianela es una mujer atractiva, agradable y simpática por naturaleza y posiblemente por ello pueda inducir a creer otra cosa de ella, o quizas provocar cierta envidia ..pero ¿es justo ser culpable y víctima de nuestros propios encantos?.
Con ella hemos vivido un duelo en medio de una fiesta, hemos llorado después de haber reído, hemos asistido a episodios de angustia y dolor, de llantos e inestabilidad constante, sus mas allegados hemos tenido que llevarla a urgencias en numerosas ocasiones por crisis de ansiedad…, no quería ni quiere estar sola, tiene inseguridad en sí misma , un sentimiento de culpa tremendo y miedo..mucho miedo.
Y además de todo ello, se siente perseguida, humillada, insultada y condenada por algo que de ningún modo puede definir a una persona, por una imagen, una impronta, un momento que tal vez sus amigos y amigas logramos sacarle y que ella mostró desde lo más superficial de su ser, aunque desde lo más profundo de sí misma, lo único que le apetecía era llorar.
Desde aquí querida amiga, desde el corazón de los que te conocemos y queremos, de tus amigas y amigos, desde los que sabemos de ti sin que nadie nos hable ni muestre tus fotos, te decimos que confíes en la justicia porque ella es ciega para ver por fuera, pero profunda para ver por dentro.
Te queremos. Que nunca se te olvide.

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