Claves

Cinco respuestas para Homer

1.- ¿Cómo podía saber que nadie notaría su falta de su lugar de trabajo?

Era el día de la Sabatina, el supermercado estuvo a tope desde el principio y los trabajadores no tenían tiempo ni de rascarse. Con tanto lío era muy fácil pasar desapercibido. Debía ser la tarde ideal para salir sin ser visto. En el caso de que hiciese labores de repartidor por ejemplo, sería normal que saliera de la tienda para llevar pedidos si así fuera. Nadie tendría por qué extrañarse.

2.- ¿Cómo podía saber que encontraría sitio para aparcar su coche en el mismo lugar o la misma zona de donde presuntamente se lo podría haber llevado una una hora antes?

La gente tuvo que ir esa tarde al supermercado a realizar compras grandes porque se celebraba la última Sabatina con la Virgen en Almonte y muchas familias tenían invitados.

La mayoría de los clientes llenaban los carros y se desplazaron en coche para cargar las compras. Era fácil deducir que a la hora señalada, encontraría aparcamiento, puesto que el supermercado ya estaba cerrado al público y la Sabatina había empezado a las nueve. Por tanto, no existía ninguna razón para pensar que no encontraría hueco libre donde aparcar después de cometer presuntamente los crímenes.

3.- ¿Cómo podía saber que nadie lo vería llegar al supermercado destruyendo su coartada?

No podía saberlo, puesto que si venía en coche desde la Avenida de los Reyes a su lugar de trabajo, debía aparecer por el mismo sitio que salían los empleados, con el riesgo de que alguien lo viera. No se ha demostrado que volviera después de presuntamente cometer los crímenes.

La única testigo que dijo en el juicio haberlo visto en la puerta del establecimiento donde trabajaba a las 22:09 mientras hablaba por el móvil con él, fue la madre de la niña brutalmente asesinada. La visión responde a lo que hacían cuando salían del trabajo habitualmente: llamarse para quedar luego, puesto que “el presunto” y ella, mantenían una relación clandestina.

Lo único que ha resultado probado de esos momentos, es la llamada entre ambos a las 22:09, no que se vieran. Según los investigadores, el análisis de ambos teléfonos móviles señalaba únicamente que estaban en Almonte, sin ubicar ninguna zona concreta.

No deja de ser llamativo que un jurado popular crea al testigo cuando aseguró haber visto al acusado en la puerta del supermercado pasadas las diez de la noche y no tomara en cuenta su firme y contundente declaración sobre el lavado de las toallas con lejía, algerul y agua caliente que realizó al abandonar el domicilio, solo 20 días antes del doble crimen en el que perdió a su hija y al padre de ésta. Si estaba trastornada por el shock, como alegaron, debía estarlo para ambas declaraciones.

4.- ¿Cómo podría saber dónde y con quién estarían Miguel Ángel y María a la hora en que tenía previsto cometer el crimen?

La comida y ver juntos el partido Real Madrid-Atlético de Madrid eran dos cosas planeadas por Miguel Ángel para animar a su amigo Castañeda, muy afligido por el fallecimiento reciente de su hermano. Miguel Ángel ideó la celebración y la organizó con Isabelino, Alejandro y José (todos empleados del lugar donde trabajaban), sin que Castañeda lo supiera.

Resulta que Isabelino trabajaba codo a codo con el ahora en libertad provisional ante la falta de firmeza de la sentencia. Es factible que se lo hubiera comentado. También sabía perfectamente que la niña estaba con su padre, puesto que su propia pareja entonces, y madre de la niña, se lo dijo.

La pequeña no fue una víctima casual ni accidental. No cabe duda de que quién lo hiciera mató a la criatura y a su padre para poseer a la madre en exclusiva sin olvidar en ningún caso, que la niña era la única que podía reconocerle, por lo que, en una niña de tan sólo ocho años, debía ser alguien cercano a ella, a su círculo más cerrado.

5.- ¿Cómo podía saber que los investigadores fijarían la hora del crimen con tanta precisión como para que su supuesta coartada sirviera de algo? 

Veía la serie “Crímenes Imperfectos”. Además, cualquier persona sabe perfectamente que, en la actualidad, la autopsia determina con bastante precisión la hora de la muerte, como ocurrió en este caso. Los forenses dataron los fallecimientos alrededor de las 22 horas.

Los investigadores de la UCO, basándose en las declaraciones de los testigos auditivos (familia ecuatoriana) y los registros técnicos extraídos de sus teléfonos móviles, determinaron que el doble crimen se cometió “entre las 21:52 y las 22:00 horas”. Diseñó su coartada para la hora en que cometió los crímenes que, además, estaba dentro de su horario laboral. La salida del supermercado en el turno de tarde se hacía a partir de las 22 horas.