Intoxicación informativa

El Síndrome de Diógenes Digital en el doble crimen de Almonte

El Síndrome de Diógenes, para aquellos que no lo sepan y grosso modo, es un trastorno que afecta a personas mayores que viven solas y que consiste en la acumulación compulsiva de todo tipo de objetos y desperdicios en el hogar. Esto afecta al comportamiento social de la persona, favoreciendo su descuido en cuanto a higiene personal.

En Almonte, desde hace años estamos siendo testigos de una curiosa variante de la enfermedad, no es otra que la del Síndrome de Diógenes Digital, que se ha cebado con un perfil falso de Facebook que responde al nombre de “Nando Fernández”, Homer para los amigos.

Desde sus redes sociales y blog tiene la desfachatez de marcarle el paso a estamentos judiciales imparciales como la Fiscalía. Se pone en un plano de superioridad moral y pide protección para ciertos testigos mientras destripa a otros. Justifica la filtración de secretos sumariales, pero pone el grito en el cielo cuando se trata de defender sus intereses, muy probablemente económicos.

Además, llama al linchamiento de “siniestros” personajes a los que señala sin nombrar, dada su cobardía, hostigando vilmente sobre posibles enfrentamientos vecinales que dice, curiosamente, querer evitar.

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Basura digital

Su único empeño hasta el momento, ha sido generar las dosis suficientes de duda en cualquier aseveración empírica del caso . “Si camina como un pato, nada como un pato y habla como un pato, puede que sea un orangután”, esta es por sistema la fórmula que utiliza en cada uno de sus escritos, a los que complementa de una gran profusión de detalles cuya única intención es revestirlos de cierta verosimilitud mientras retuerce los argumentos de manera vergonzante.

Resulta fácil abogar por la teoría de la lavadora mágica, sí, esa que transforma el semen en piel milagrosamente, desde la cobardía de un escondite virtual, sin dar la cara mientras señala a “gente siniestra”, cuando esa gente, precisamente está dando una lección de lucha desgarrada ante una manifiesta y sangrante injusticia. Nos referimos por supuesto a Marianela Olmedo y Aníbal Domínguez.

La gente en Almonte puede poner en una balanza las tesis defendidas por los familiares de las víctimas, que son las que se desprenden de la escrupulosa investigación de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) – uno de los cuerpos policiales de investigación más reputados del planeta -, o seguir creyendo a nuestro amigo Homer, un cobarde escondido tras una identidad falsa y un blog rebosante de basura argumental donde el hedor se hace ya insoportable.

Ustedes eligen.