Concentración

Discurso Aníbal Domínguez (Concentración doble crimen Almonte)

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Aníbal Domínguez en un momento de su intervención en la concentración convocada por las familias de las víctimas del doble crimen de Almonte para pedir justicia

Buenas tardes y bienvenidos todos.

Quiero empezar agradeciendo la presencia de todos los que estáis hoy aquí, gracias por acompañarnos y acogernos. Gracias Huelva por mostrarnos vuestro apoyo, tan necesario en una travesía tan difícil como la que venimos sufriendo en los últimos cinco años. Gracias por tanta presencia, tanto amor, tanta petición para la recuperación de nuestra dignidad, la dignidad de las víctimas.

La Marea de Corazones Verdes se concentra hoy aquí, en la Plaza de las Monjas. No estamos solos y lo sabemos. Corazones verdes cargados de esperanza, un sentimiento que nos aglutina en torno a una idea, a una exigencia: pedir Justicia para Miguel Ángel y María, porque sólo la llegada de la Justicia, de la verdadera Justicia, podrá resarcirnos.

Nos ha tocado a nosotros, pero podría haberle pasado a cualquiera de los que estáis aquí, a cualquiera de los muchos que no han podido hoy acudir, pero nos han mostrado su aliento desde la distancia. La maldad, a diferencia de lo que podamos pensar, puede ocultarse tras la más reluciente de las sonrisas, la más cálida de las caricias o las palabras más bellas, porque la maldad se esconde tras una máscara de engaños y mentiras.

abuelos-doble-crimen-almonteTras una máscara también se esconden los cobardes, esos que llevan meses vertiendo insultos, mentiras e injurias sobre dos familias afligidas por la trágica pérdida de sus seres más queridos, tras el parapeto de perfiles falsos en redes sociales. Si no fuera poco el dolor acumulado por el vil asesinato de Miguel Ángel y María, hay quien se empeña en ensanchar la tragedia: lo hacen porque no tienen corazón.

Pero hoy no estamos aquí para hablar de los cobardes, sino de los valientes. De los que si tenéis corazón, de los que dais la cara sin miedo a represalias, de los que sufrís con nosotros el dolor y el desvelo. Hoy quiero hablar de vosotros como portavoz de las familias porque os consideramos parte de ella, de nuestra familia.

Mirad, cuando pensamos en realizar una imagen que identificara la petición de Justicia, partimos de esa fotografía en la que mi hermano llevaba en hombros a nuestra pequeña María. Habéis visto la foto un millón de veces. De ahí surgen los dos corazones, el corazón de un padre que lleva en hombros el corazón de su hija. Dos corazones entrelazados porque su vínculo era tan fuerte, tan poderoso, que María – que era como todos vosotros, una valiente -, en su último instante de vida, cuando su padre agonizaba ya a manos de un monstruo, no huyó, no lo dejó sólo, corrió a la cocina entre un mar de sangre para coger un cuchillo y defenderlo.

Esa era mi sobrina. Mi niña. Cerrad los ojos por un momento, imaginadla: una niña de ocho años empuñando un cuchillo ante un monstruo sediento de sangre y odio. Ella es la verdadera heroína de esta historia, sólo ella merece ser levantada en hombros, nadie, nadie más. Porque ella era toda inocencia, toda verdad, y tuvo el coraje y la valentía propia de una hija que adora a su padre. Pudo haber huído y no dejó sólo a su padre, como vosotros que tampoco nos abandonáis.

corazones-verdes-doble-crimen-almonteDurante todos estos años hemos estado callados, hemos sido discretos, respetuosos. Hemos soportado las mentiras, las intoxicaciones, las tergiversaciones y hasta los insultos y el desprecio irracional de los que no tienen alma. Pero hasta aquí hemos llegado.

Es el tiempo de los valientes, el momento de que alcemos la voz, porque Miguel Ángel y María no merecen otra cosa que nuestro coraje y nuestro amor. El vuestro, el de la gente valiente, sencilla y humilde que tiene derecho a estar en su casa sin miedo a ser asaltados y cosidos a cuchilladas por un envidioso sediento de sangre.

Cada vez que salimos a la calle con un corazón verde sobre el pecho, estamos levantando en hombros a María, recordando a Miguel Ángel, exigiendo Justicia. Por eso, hay que extender esta marea de corazones verdes porque la Justicia no puede dar la espalda a las víctimas, porque este horrible asesinato no puede quedar impune. Cientos, miles de corazones para pintar de verde la cara colorada de la impunidad y de la vergüenza del asesino.

No nos callarán, gritaremos justicia sin descanso, llamaremos a todas las puertas, buscaremos en todos los rincones. Porque somos un ejército de corazones valientes que lo único que buscamos es que Miguel Ángel y María puedan descansar en paz. Que la Justicia ponga cordura a este sinsentido. Hasta que hagamos de este mundo un lugar mejor, un lugar seguro para todos nuestros hijos. Lleno de amor, de esperanza. De corazones que latan rebosantes de vida y alegría, de corazones sin miedo.

Un mundo lleno de la Justicia que nos haga dignos a los ojos de nuestros seres perdidos. A los ojos de Miguel Ángel y María.

Justicia, eso es lo que pedimos.