Investigación

El olor a sangre de las víctimas del doble crimen de Almonte en el maletero

INFORME-ANÁLISIS COCHE-Acusado-doble-crimen-almonteEl único procesado por el doble crimen de Almonte conducía aquel trágico 27 de abril de 2013 un Golf azul de su propiedad pero que pocos asociaban con él. De hecho, la propia madre y mujer de las víctimas, Marianela Olmedo, recuerda que era el vehículo que su entonces amante utilizaba para sus encuentros clandestinos, lo que les permitía pasar desapercibidos en el pueblo.

Cinco meses después de que este individuo (por el momento absuelto) fuera detenido, la Guardia Civil realizó la inspección a fondo de este coche, por si hubiera en él algún resto biológico de Miguel Ángel y la pequeña María.

El primer paso que dieron fue llevar al perro experto en la localización de sangre humana al piso de la Avenida de Los Reyes de Almonte donde padre e hija fueron cosidos a puñaladas año y medio antes. La vivienda estaba limpia entonces, pero el can es capaz de detectar la sangre humana “hasta cinco años después” de que esta se haya limpiado. Si estuvo allí, el animal así lo marca. Y “nunca falla”, como los propios adiestradores de la Policía Judicial de la Guardia Civil dejaron claro una y otra vez en la sesión del juicio en la que intervinieron.

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Marianela Olmedo sonríe junto a su hija María.

Con el olfato impregnado del olor de la sangre de Miguel Ángel y María, el animal y los investigadores del Instituto Armado se dirigieron durante varias jornadas distintas al garaje del destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de La Palma del Condado. Allí se hallaba el coche requisado al entonces procesado, junto con varios vehículos más.

Al animal se le hizo pasar en esos días por delante de varios vehículos diferentes, en distintas circunstancias ambientales. Y el perro “siempre se iba al maletero” del Golf azul que pertenecía entonces al único encausado por el doble crimen de Almonte.

En uno de los informes del Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil de Huelva que consta en el sumario del caso se atestigua que el 19 de diciembre de 2014, a las 12:00, se vuelve a realizar la prueba con el cánido experto en detección de sangre humana. Y, en concreto y lo más importante en este caso, especializado desde hacía días en la localización de sangre de María y de Miguel Ángel Domínguez. Volvió a marcar la misma zona del maletero del coche que en días precedentes.

Señaló concretamente un área del portalón del maletero cercano a las letras GTI que luce el utilitario perteneciente al entonces arrestado Primero lo hace con el habitáculo cerrado. Luego, cuando los agentes introducen al animal en el maletero, vuelve a marcar el mismo lugar desde dentro. Hay que dejar claro en este punto que lo que señalaba el perro especialista en la materia era el “olor a sangre de las víctimas”, no cualquier olor a sangre, no el de un animal ni el de otras personas que no fueran la pequeña María y su padre. Así lo indicaron entonces los investigadores y así lo mantienen a día de hoy.

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Miguel Ángel Domínguez en su lugar de trabajo, un supermercado de la localidad de Almonte.

Hasta siete evidencias de esa zona del maletero llegaron a remitir los investigadores al Departamento de Biología de la Guardia Civil en Madrid. Sin embargo, el resultado fue negativo: no se pudieron rescatar muestras genéticas de las víctimas. Los expertos del Instituto Armado, con todo, insisten en que “el perro no falla y asocia la sangre que olfateó en el piso con la que detectó en el maletero del coche” de este individuo. Lo reiteraron en el juicio y lo siguen haciendo hoy.

 Como hipótesis se baraja que la sangre de las víctimas hubiera estado allí, en efecto, quizá en alguna prenda aislada (puede que dentro de una bolsa de basura) y que en ningún momento llegó a tener un contacto directo con la tapicería del vehículo. Pero que no dejara un rastro en ella no quiere decir que nunca estuviera allí. Que el perro la localizó sí que es un hecho cierto. Y que la sangre se correspondía con la de las víctimas, también.